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No he hecho nada

No he hecho nada, ni hoy ni en la vida. Mañana cumplo veintiún años, veintiún años de no haber hecho nada, de no hacer nada. Y para mañana tengo tarea de guionismo que ahí está con la idea ya no en pañales sino dando lata pero ahí está, no donde tiene que estar. Hoy conocí a alguien que posiblemente nunca va a leer esto. Qué belleza. Recuerdo su nombre, pero ya se me olvidó, como el profesor que seré un día al que se le van a olvidar las cosas durante el examen. Pero tranquilos, aquí nadie está siendo examinado, ni yo ni ustedes ni nadie. Este es un espacio para sentirse y saberse frágiles, ustedes, que no existen, y yo, que posiblemente tampoco. Porque nos decía Juan Carlos, el tan citado Juan Carlos Reyes, que todo es y a la vez no, que todo es un noventa y nueve por ciento de no y uno por ciento de sí, y que por ese sí, somos. ¿Sí somos? Me pregunto yo que todo lo dudo. Sí somos, dirán ustedes que todo lo saben.
Estaba leyendo sobre Villoro, (no a Villoro porque para eso no tengo tiempo) y me vinieron tantas ideas a la cabeza. Como por qué no estoy escribiendo, es decir, en este momento sí lo estoy haciendo pero ojalá lo hiciera más. Un profesor, Guillermo, me dijo una vez que para ser escritor no hacía falta más que escribir, y para escribir no hacía falta más que no ser analfabeta, tener dónde y con qué y, ya les decía, escribir. Y tiene razón, pero no es tan fácil. Porque hasta los diecisiete años había arrastrado ya la idea de escribir pero en realidad había escrito poquito más que nada. “Pero si ya vimos que poquito más que nada es suficiente para existir”, me atraparon. Porque hasta los diecisiete años había querido escribir sin asumirme como escritor al escribir. Y es que qué es escribir sino escribir, qué es escribir sino el acto y no todo lo que lo rodea, léase la presentación de libros o el número de lectores o el número de libros o el público cautivo que no existe, sino escribir. Y quien haya escrito algo con el afán de hacerlo y no solo de entregar una tarea o algo por pedido, no me dejará mentir cuando digo que las palabras van adelante de uno, y a la vez al mismo tiempo y a la vez siempre estuvieron ahí.

Empecé a escribir acá porque tenía el Chingado Blog pero me sentía con la necesidad de publicar solo aquello que lo que según yo era un público y posiblemente no lo era, me sentía con la necesidad de darles algo, lo mejor de mí, y esas expectativas siempre me han tirado el teatrito. Empecé a escribir acá por arranque, porque casi nadie sabe que lo estoy haciendo y eso lo hace fácil, y porque todo lo pienso como si estuviera enterrando piedritas de oro en el camino para que alguien las recoja después y se maraville. Escribo acá para enseñarle a unos cuantos, que quizá un día sean todos. Escribo acá porque mañana es mi cumpleaños, y tengo clase, y tengo otras cosas que hacer pero en este momento solo quería ser tantito como Villoro, no en lo prolífico ni en lo mítico ni en lo viejo, sino en lo escritor.

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